12 abr 2026

El Banco Mundial recorta las previsiones de crecimiento

El informe publicado la semana pasada por el Banco Mundial ha vuelto a rebajar las previsiones sobre América Latina y el Caribe. La región crecerá un 2,1% en 2026, frente al 2,5% que el organismo proyectaba en octubre, y seguirá entre las menos dinámicas del mundo.

La institución atribuye ese freno a una combinación de inversión débil, costes de financiación todavía altos, margen fiscal limitado e incertidumbre internacional, agravada por las tensiones comerciales y la volatilidad energética. En ese marco, el mapa regional se fragmenta: Argentina aparece como la principal excepción por la mejora de expectativas tras su estabilización macroeconómica y su agenda de reformas, mientras Brasil y México acusan una desaceleración ligada tanto a restricciones internas como a un entorno externo menos favorable. Otros países resisten mejor por factores más concretos, como el empuje exportador de Paraguay, las remesas y los servicios en parte de Centroamérica o el tirón petrolero de Guyana. En buena parte de la región, además, persisten las dificultades para reducir el último tramo de la inflación, mientras los altos pagos de intereses siguen estrechando el margen fiscal.

El informe sitúa, además, la política industrial en el centro de la discusión económica regional, en un contexto marcado por la reconfiguración del comercio global y la transición energética. El Banco Mundial sostiene que América Latina puede ganar peso en cadenas de valor vinculadas a minerales críticos, energía e industria, pero solo si ese impulso se apoya en un marco más amplio de capital humano, infraestructuras, financiación, apertura comercial e instituciones capaces de diseñar y aplicar políticas eficaces.

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